Es recurrente que todo gobernante realice sondeos para medir su grado de aceptación o desaprobación.
Pero la trampa radica en que buena parte de esas consultas, suelen ser "cuchareadas".
En los últimos años, Andrés Manuel López Obrador se auto colocó como uno de los presidentes de mayor aceptación.
Durante sus conferencias mañaneras, era común que presumiera su elevada aceptación con sus "propios datos".
Y así sucedió a lo largo de su sexenio. Sólo Obrador y nadie más, era el más popular. Nadie le ganaba, según la información que sólo él conocía.
Hoy la historia parece repetirse. En no pocas ocasiones, la presidenta Claudia Sheinbuam se ubica con una elevada aceptación entre la ciudadanía.
Al cumplir un año de gobierno, el diario espalo El País ubicó a la mandataria incluso arriba de su antecesor, con un 78%.
En diciembre del año pasado, La Jornada difundió que la presidenta encabeza la lista de los mandatarios de América Latina con mayor aprobación, el 61%, según la Consultora Atrevia.
A inicios de ese mismo mes, El Financiero, que presenta sondeos de manera frecuente, le otorgó una aprobación del 70%.
Para el mes de marzo de este año, la Consultora TResearch International, ubicó la aprobación de la presidenta Sheinbaum en un 77%.
Sin embargo, la empresa Rastreador de Valoración de Aprobación de Líderes Globales, cuenta con otros datos respecto a la aceptación de Sheinbaum.
Se trata de una encuesta entre líderes mundiales, con base en información de la opinión de adultos encuestados del 2 al 8 de marzo de 2026.
En dicho sondeo, Sheinbaum alcanza una aceptación del 47%, contra una desaprobación del 46%. Se ubica en el octavo sitio de los líderes mundiales.
El primer lugar lo obtiene Narendra Modi de India, con 68% de aceptación y 26% de rechazo.
Le sigue Guy Parmelin, de Suiza, con 62%; Lee Jae-myung, de Corea del Sur, con 62%; Andrej Babis, de la República Checa, con 57%; Javier Milei, de Argentina, 56%; Sanea Takaichi, de Japón, con 56% y Mark Carney de Canadá, con 55%.
La conclusión es que en México, la perspectiva es distinta por el control que se ejerce sobre las casas encuestadoras o por los intereses que hay en juego.
En síntesis, Sheinbaum tiene una tasa de aceptación de alrededor del 70%, patrón que apunta a moverse hacia arriba cuando se trate de eventos relevantes para el régimen morenista.
Pero el panorama que se tiene desde fuera, es totalmente distinto, como lo arrojó el sondeo de Rastreador de Valoración de Aprobación de Líderes Globales