Martín Aguilar
“En la Ciudad de México se requiere una política pública permanente de prevención del suicidio que no se limite a campañas de concientización, sino que garantice detección temprana, atención profesional y seguimiento a las personas en situación de riesgo”, así lo afirmó la diputada local del PAN, Liz Salgado.
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora este 10 de septiembre, la legisladora advirtió que la prevención debe comenzar antes de que ocurra una crisis y cuestionó que toda la responsabilidad recaiga en las personas que atraviesan por problemas de salud mental.
“No basta decirle a una persona ‘pide ayuda’. Cuando alguien encuentra la fuerza para hacerlo, tiene que encontrar dónde recibirla. Y eso obliga al Estado a crear políticas públicas, abrir espacios de atención, contar con personal suficiente y asignar los recursos necesarios”, señaló.
De acuerdo con datos del INEGI, durante 2024 se registraron en México 8 mil 856 defunciones por suicidio entre personas de 10 años y más. El grupo de 15 a 29 años presentó una tasa de 10.2 suicidios por cada 100 mil habitantes.
En la Ciudad de México, la tasa bruta de suicidios fue de 5.3 por cada 100 mil habitantes, por debajo de la media nacional de 6.9. Sin embargo, la diputada consideró que esta diferencia no significa que el problema deba dejar de ser una prioridad de salud pública.
Salgado señaló que existen brechas en los servicios de salud mental de la capital, relacionadas con la cobertura, la distribución de los servicios, la disponibilidad de personal especializado y el acceso oportuno a la atención.
Ante ello, planteó una estrategia integral que incluya promoción de la salud mental, detección temprana, atención profesional accesible, intervención en crisis, acompañamiento a las familias y seguimiento posterior.
La panista también llamó a eliminar el estigma y los prejuicios alrededor de los problemas de salud mental y del suicidio, al considerar que pueden dificultar que las personas pidan ayuda.
“No necesitamos juzgar. Necesitamos comprender, escuchar y acompañar. Quien enfrenta un problema de salud mental necesita poder hablar sin vergüenza y pedir ayuda sin miedo”, declaró.
La legisladora sostuvo que la prevención no debe concentrarse únicamente en el 10 de septiembre, sino convertirse en una política pública permanente.
“Prevenir significa llegar antes. No basta con detectar el riesgo: hay que garantizar la atención. Y no basta con atender una crisis: hay que asegurar el seguimiento”, concluyó.