Martín Aguilar
Minutos después del inicio formal del mundial 2026, con el juego entre México contra Sudáfrica, la violencia estalló de manera focalizada en el perímetro de seguridad del coloso de Santa Úrsula. Un grupo de manifestantes encapuchados se enfrentó de forma violenta con elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) directamente en una de las entradas principales del inmueble, rompiendo la aparente calma que se registraba en la zona de filtros.
El conflicto se originó cuando los manifestantes intentaron vulnerar el cerco perimetral de seguridad dispuesto sobre la Calzada de Tlalpan para ingresar a la fuerza a las inmediaciones de la sede.
Ante el avance del contingente radical, los uniformados activaron los protocolos de contención e implementaron maniobras tácticas para replegarlos, lo que desató una batalla campal entre ambos bandos.
La entrada al recinto se convirtió en un escenario de confrontación directa. Los encapuchados atacaron las líneas policiacas lanzando piedras, palos y cohetones de alta potencia.
Por su parte, el personal de la policía capitalina se defendió y mantuvo la posición utilizando exclusivamente su equipamiento. Formaron barreras compactas de contención utilizando sus escudos para frenar los proyectiles y activaron extintores de polvo químico seco de manera reactiva para sofocar las llamas provocadas por las detonaciones y mitigar el avance de los agresores.
Tras varios minutos de alta tensión y forcejeos, las corporaciones de seguridad lograron replegar por completo a los manifestantes hacia los carriles laterales de la Calzada de Tlalpan, dispersando al grupo radical hacia las calles aledañas de la colonia Santa Úrsula Coapa.
Pese al violento choque, los encargados de la logística del torneo informaron que los filtros de revisión interna no fueron vulnerados y se mantienen operando de manera controlada.