Rebeca Marín
Un recorrido hecho por La Prensa por el perímetro de la Zona Arqueológica de Teotihuacán dejó al descubierto un panorama poco habitual: locales semivacíos, cortinas abajo y vendedores con pocas o nulas ventas. La actividad turística, principal motor económico de la zona, muestra una caída evidente tras los hechos violentos registrados este lunes que dejó dos muertos y 13 heridos.
En los espacios donde normalmente se concentran visitantes, restaurantes, puestos de artesanías y servicios turísticos, predominan los estacionamientos vacíos y la escasa presencia de personas.
Entre los propios comerciantes, las conversaciones se repiten: preguntan cómo va la venta y las respuestas llegan con resignación.
“La verdad es una situación compleja, nunca habíamos tenido algo así en Teotihuacán. Me sorprende porque hace apenas unos días tuvimos un evento que posiciona al valle como un gran destino turístico”, comentó Diego, vendedor de artesanías.
La preocupación es mayor si se considera que comunidades como San Martín y San Juan dependen casi por completo del turismo. Para muchos habitantes, la baja afluencia no solo significa un mal día, sino un golpe directo a su economía.
Jesús, guía local, señala que la problemática va más allá de una temporada baja. “La gente ya no viene como antes, pero la razón principal es la inseguridad”, afirmó, al tiempo que explicó que este fenómeno se repite en distintos destinos del país.
Aunque el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) anunció la reapertura de la zona arqueológica y sus museos para el miércoles 22 de abril, entre los comerciantes no hay optimismo. Prevén que la recuperación será lenta y que los visitantes tardarán en regresar.
Durante las entrevistas, los locatarios también expusieron otras problemáticas que enfrentan, desde presuntos cobros indebidos hasta desorden en el comercio informal. Estas situaciones, aseguran, agravan el escenario y afectan la imagen del destino.
El reciente hecho violento en la zona, sumado a incidentes y deficiencias en la infraestructura, ha puesto bajo la lupa las condiciones en las que opera uno de los sitios turísticos más importantes del país. Mientras tanto, los comerciantes observan con incertidumbre un presente marcado por la caída en ventas y la ausencia de visitantes