Los impactos de los nuevos aranceles de Estados Unidos aún no están definidos, de acuerdo con el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE).
El organismo del sector privado recordó que el presidente estadunidense, Donald Trump, anunció que impondrá un arancel global de 10 por ciento al amparo de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, luego de que la Suprema Corte de Justicia de ese país resolviera que la Ley de Poderes Económicos en Caso de Emergencia Internacional (IEEPA) no faculta al Ejecutivo para establecer aranceles.
"La decisión judicial implica que los aranceles aplicados bajo IEEPA —incluidos los que afectaban a México, Canadá y otros países— deberán eliminarse", indicó.
Resaltó que frente a ello, la administración estadunidense recurrirá a otros instrumentos legales.
Explicó que la Sección 122 autoriza al presidente a imponer aranceles de hasta 15 por ciento por un periodo máximo de 150 días, con el objetivo de atender desequilibrios en la balanza de pagos.
"Se trata de una herramienta de carácter temporal que puede utilizarse como medida de transición mientras se definen acciones adicionales", indicó.
Precisó que en paralelo, el gobierno de Estados Unidos podría activar investigaciones bajo la Sección 301 de la misma ley.
"Este mecanismo permite imponer aranceles específicos por país, ya sea sobre un producto determinado o sobre múltiples productos, cuando se concluye que existen prácticas consideradas violatorias o discriminatorias frente a los intereses comerciales estadunidense. A diferencia de la Sección 122, la 301 requiere investigaciones formales y puede derivar en medidas de mayor permanencia.
El COMCE señaló que dará seguimiento puntual a la instrumentación del arancel de 10 por ciento y, particularmente, a la definición de sí México contará con un arancel cero para aquellos bienes que cumplan con las reglas de origen, en el marco del T-MEC.
El COMCE subrayó que el cumplimiento pleno de los compromisos del T-MEC fortalece la competitividad regional, beneficia la prosperidad compartida de Estados Unidos y América del Norte en su conjunto, y contribuye a reducir la incertidumbre que incide en las decisiones de inversión y en la estabilidad de las cadenas de suministro.
"El organismo continuará evaluando el alcance de estas medidas y emitirá recomendaciones oportunas a la comunidad exportadora mexicana conforme se publiquen los lineamientos oficiales", indicó.