La versión es que en Campeche la gobernadora Layda Sansores se pelea hasta con su sombra. Dispara, dicen, a todo lo que se mueve, sin distinguir ente adversarios y aliados. Incluso se han registrado encontronazos entre la bancada de Morena y el Palacio de Gobierno. Va un ejemplo. Layda quiere contratar más deuda y que no le quiten ni una coma a su plan fiscal y sus correligionarios le piden que lo piense mejor.
PVEM y PT también están molestos y podrían ir cada uno por su lado en la elección del 2027 en ese estado. La persecución política es la marca de la casa y como nadie a nivel federal le exige prudencia pues ella quiere que solo sus chicharrones truenen. Layda es un peligro para Morena. El exceso es su divisa.
¿Alguien en Bucareli sabrá cómo llegar a Campeche? Para irse a dar una vuelta y leerle la cartilla a la mandataria. Ella desteje en su estado todo lo que con tanto trabajo ha costado enmendar en la capital del país
Por su parte, Martha Anaya contrasta la gestión de la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, con la figura de su padre, el exmandatario priista Carlos Sansores Pérez, al enumerar presuntas irregularidades y diferencias de estilo entre ambos liderazgos.
Anaya afirma que recientemente se han visto "tropelías de la gobernadora de Campeche, la morenista Layda Sansores", que incluyen "la persecución de periodistas, la defenestración infame de un rector, la intimidación a legisladores de su propio partido por no aprobarle una deuda".
Estas acciones, dice Martha, han provocado que distintas personas recuerden la figura de su padre, quien también fue gobernador de la entidad.
Después del enfrentamiento que protagonizó con policías, ciudadanos, rectores y periodistas, la gobernadora de Campeche, la morenista Layda Sansores, generó ahora una crisis política con sus correligionarios del Congreso local.
Incluso, la mandataria estatal utilizó como arietes contra los legisladores a siete alcaldes de Morena, PT y PVEM para evitar que pudieran restablecer el fuero legislativo, ante posibles represiones judiciales.
Todo comenzó porque los diputados locales expresaron su rechazo al endeudamiento de mil millones de pesos que impulsó la gobernadora, y que fue aprobado en el presupuesto de la entidad en diciembre pasado, pero le implementaron candados para gastarse con controles financieros.
Ante esto, el presidente del Congreso, el morenista José Antonio Jiménez Gutiérrez, manifestó públicamente que la iniciativa debía ser analizada a fondo y que buscarían alternativas para no endeudar al estado. Esta postura contrarió a la gobernadora Layda Sansores.
Eso desató un enfrentamiento entre Sansores y el diputado Jiménez Gutiérrez, al grado que este domingo, tras la sesión de instalación del periodo ordinario de sesiones de la 65 Legislatura estatal, los alrededores del Palacio Legislativo fueron cercados por policías ministeriales de la Fiscalía General del Estado y corrió la versión de que iban por el congresista.
Incluso, el presidente estatal de Morena, Erick Reyes León, acusó al expresidente del Congreso de traidor y responsable de la división en la bancada.
Hoy, de los 16 diputados de Morena, sólo seis respaldan al gobierno estatal morenista. Y si a estos se añaden los 10 legisladores de MC, los tres del PRI y dos del PAN, suman las 2/3 partes o mayoría calificada para modificar y aprobar leyes, que no siempre serían a favor de su gobierno.
En este escenario, los diputados locales aprobaron una reforma a la Constitución de Campeche en la que se les devolvía el fuero. La propia gobernadora lanzó como arietes a siete alcaldes —cuatro de Morena, dos del PT y uno del PVEM— para evitar el regreso de la inmunidad para los diputados.
Analistas, políticos y periodistas coinciden que en esa entidad, de más de 970 mil habitantes, hay una crisis política sin precedentes.
"Lo que se está viviendo, no sólo en el Congreso de Campeche, sino en todo el estado, es una crisis político-económica. Hemos visto cómo el poder se usa para perseguir, para venganzas políticas, te inventan carpetas, van atrás de rectores", señala la diputada federal priista Ariana del Rocío Rejón.