Rebeca Marín
En una nueva estrategia legislativa, Morena en la Cámara de Diputados lideró el debate para aprobar la reforma de reducción de jornada laboral de 48 a 40 horas y un día de descanso a la semana, con lo que esto último se extiende la vigencia de ley de más de un siglo de regular el tiempo libre de los trabajadores mexicanos, que hoy son 20 millones en el sector formal, a través de la Constitución en su Apartado A de su artículo 123.
Con 411 votos a favor y 58 en contra, el pleno camaral dio luz verde tal cual al dictamen que derivó de la minuta del Senado de la reforma laboral que propuso la presidenta Claudia Sheinbaum.
Aunque en lo general las seis bancadas partidistas en San Lázaro estuvieron a favor del dictamen, en lo particular sólo 58 votos hablaron por los legisladores que no acompañaron extender la longevidad a derechos humanos acotados en materia laboral.
MC, PRI, PAN, PT y PVEM presentaron la misma reserva en el fondo: un día más de descanso a los trabajadores. Es decir, de siete días -que en México y en el mundo existen para vivir-, dos sean para descansar y cinco días a trabajar, con una jornada de 8 horas diarias. Morena se negó a modificar la Constitución en materia laboral.
Durante la sesión de trabajo conjunta de las comisiones de Puntos Constitucionales y de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados, los legisladores expresaron fuertes críticas al secretario de Trabajo y Previsión Social (STPS), Marath Bolaños, por no incorporar dos días de descanso en la propuesta de reforma constitucional para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas.
El principal cuestionamiento de los legisladores del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano, se centró también en la propuesta de aumentar las horas extraordinarias de 9 a 12, lo que, según ellos, pone en duda la efectividad de una verdadera reducción de la jornada laboral sin afectar el ingreso. Además, sumaron a sus críticas la preocupación por un posible incremento de la informalidad laboral, como lo señaló el diputado Rubén Moreira.